Lluvia y llanto

Viernes de Dolores. Llueve sobre Sevilla. La primera, en la frente. Tras el invierno más seco que los viejos del campo recuerdan desde aquellos años de la sequía, toca, como ya es más habitual, lluvia en Semana Santa.

Ya lo dijo alguien en el twitter esta tarde: San Pedro será muy santo, pero poco cofrade. No me extraña. De hecho, no son pocos sevillanos los que repiten eso de que, si Nuestro Padre Jesús del Gran Poder pudiera soltar un momento la cruz, se liaría a latigazos como con los ladrones del templo e iba a dejar La Campana sin un alma.

“Hace 40 años no había en la Carrera Oficial ni la mitad de cofradías que hay hoy”, me comentó hace unos días un mayor mío. “Y, por supuesto, nada de Cautivos del Polígono, ni Cerros del Águila ni alguna otra cofradía de barrios peleándose con el Consejo por ir a la Catedral”, me dijo.

Hoy las hermandades periféricas afloran como la primavera que ya brota en el azahar de los naranjos del Centro, y ya vemos a muchos cofrades de jóvenes hermandades -en algunas de ellas, los pasos aún son de madera desnuda- llorando porque su Cristo y su Virgen no van a ver la calle.

La penitencia primigenia que daba sentido a las procesiones de imágenes cofrades ahora reside en la lluvia que impide que podamos portar a hombros a nuestro Señor y su Madre por Sevilla, y, al contrario, ese mismo hecho de vestir de nazareno -no hablemos ya de los trajeados y envarados miembros de honor de la hermandad- ha convertido la estación de penitencia en una estación de deleznable orgullo.

El cofrade es un sentimiento fuerte, tanto más en esta ciudad tan dada al aplauso, a lo cursi, a lo barroco y tramoyesco, al espectáculo fácil y a soltar un “ole” en cuanto se tiene ocasión, y acaso sin tenerla. De ahí el llanto. Pero cuanto más veo a muchachos y viejos llorando en la puerta de un templo por no poder lucir las imágenes de nuestro Señor y nuestra Madre, menos puedo evitar acordarme de aquellos fariseos de Mateo 6, 5-6, que practicaban su fe a la vista de todos, con gran ostentación.


Seguir la luz


Una vez más un año se acaba, y una vez más la vida seguirá mañana igual que hoy, acaso con un día menos que tachar en el cómputo de nuestras existencias. Ya termina 2011, el año en que todos han maldicho la crisis y todo lo que de ella se ha derivado.

El año más duro que recuerdo, tanto en la realidad común como en la particular, ha sido para mí también un año mucho más próspero que otros de ese tiempo que ahora, con desazón y cierta nostalgia, todos llaman “de bonanza”.

Este año me ha traído cosas buenas: un trabajo por el que he cobrado y en el que he aprendido a mucho de la grabación y edición de vídeo, al tiempo que he mantenido mi otro trabajo, y todo ello a la vez que Gregorio y yo nos hemos embarcado en muchas nuevas aventuras que ya han concluido y dado sus frutos, y en otras que recién empiezan y que, seguro, también darán frutos, y muchos.

Este año también me ha traído a una persona especial, a Sara, con la que comparto mi vida desde hace casi nueve meses y que me apoya y me anima en todo lo que hago, que me da lo mejor que tiene, saca lo mejor de mí y me muestra la luz en el camino.

Este año de tanta pérdida me ha dado, a pesar de todo, la suerte de poder decir que sigo teniendo lo que más necesito en esta vida: a mis amigos, siempre nuevos, los verdaderos -Pablo, Juanjo, Roci, Lopy, Juan, Lola- que no me abandonan ni en las más negras. Ellos son mi familia fuera de mi casa, y dentro sigo teniendo la mía propia, que tampoco me falla y a la cual, con los años, tengo un amor más añejo y fervoroso.

Este año también me ha traído cosas malas, errores y adversidades. Pero gracias a mis amigos, a mi familia, he sabido superarlas y, sobre todo, aprender muchas cosas útiles y que me han hecho crecer como persona, salir con valentía hacia adelante, tener optimismo ante el futuro negro que parece que nos espera.

Gracias a todos ellos, y a todas las personas que he conocido en este 2011 que ya expira, a todas las que han compartido sus vidas conmigo, aunque fuera sólo un momento, por todo lo que me han hecho vivir y los que han compartido conmigo, que es mucho y bueno, y sería imposible enumerar en estas líneas -y acaso innecesario, mejor será saborearlo para mis adentros-.

Desde este joven blog que hoy cumple casi un año de actividad continua pero intensa, gracias a todos por leer aquello que publico, aquello con lo que pretendo mostrar la luz del mundo, la luz con la que iluminar los días que tenemos por delante, que son nuestros. Que seáis felices y os sea propicio el nuevo año. Feliz 2012.


Antonio Torrijos: “Un comunista podrá gobernar mientras existan desigualdades”

El teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla y candidato de Izquierda Unida a regidor en las elecciones municipales de mayo de 2011, Antonio Rodrigo Torrijos, concedió al compañero Jack Daniel’s y al que esto escribe esta entrevista exclusiva que tenéis a continuación, desglosada en cinco vídeos.

Parte 1

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AIR 2010: Responsabilidad social de los medios

Dentro del “Encuentro de Ciudadanía, Sociedad y Empresas Socialmente Responsables”, AIR 2010, que ha organizado la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, para analizar y debatir la importancia del desarrollo de la actividad empresarial acorde con unos principios básicos de responsabilidad y sostenibilidad social, llamaba la atención la mesa dedicada a la responsabilidad social de los medios de comunicación.

El elenco no tenía desperdicio alguno, ya que con la moderación de Antonio Manfredi, director de Contenidos Digitales de la RTVA, durante su desarrollo expusieron sus opiniones Ignacio Escolar, Juan Luis Sánchez, Juan Carlos Blanco, César Calderón, Antonio Salvador, de El Mundo Andalucía, y Maite Sáenz de Cabezón, de Media Responsable.

En este vídeo están las opiniones de los integrantes de la mesa al respecto de este asunto.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=yY7g-q3qrfk]

A nuestro entender, la principal responsabilidad social de un medio debe ser la búsqueda a toda costa de la verdad, o de lo que más se le aproxime, y el compromiso permanente con el lector de ofrecerle una información veraz utilizando para ello la metodología que caracteriza al periodismo. Todo lo que no pase por estas dos premisas básicas se deberá encuadrar en maniobras más o menos intencionadas para poner ante los ojos de los lectores una visión velada de la realidad por la causa que sea.

Si tenemos en cuenta que buena parte de calidad democrática de un país se mide por la clase de información que producen sus medios de comunicación, y que sólo con ciudadanos bien informados tiene posibilidades de existencia una democracia arraigada y con contenido, del que los medios cumplan a rajatabla ambos enunciados depende en buena medida la salud del sistema del que nos hemos dotado para relacionarnos. Y es ahí donde de verdad radica su importancia.

Trabajo realizado por Jack Daniel’s y el que aquí escribe.


Comunicado de los trabajadores de Tussam

Guillermo Gutiérrez y el chantaje en Tussam

Resulta paradójico escuchar al vicepresidente de Tussam, el veterano socialista Guillermo Gutiérrez -cuya carrera se forjó, aún en los años de la clandestinidad, en el seno de la Unión General de Trabajadores (UGT)-, calificar de “chantaje sindica los paros que los trabajadores de la empresa municipal de transportes han convocado para hoy, Domingo de Ramos, y la próxima Feria de Abril.

No deja de chirriar que un viejo militante de la causa de los trabajadores ‘descubra’ ahora que los sindicatos aprovechan siempre el momento más sensible para convocar las huelgas, buscando con ello una reacción del empresario -el Ayuntamiento, en este caso- y una resolución del conflicto más pronta y más favorable a sus intereses.

Tampoco deja de sorprender que Gutiérrez defienda la política de privatización de líneas emprendida por la empresa municipal que dirige, por más que asegure que el concurso convocado al efecto no viene a sr más que un experimento para ver cómo resultaría en caso de ser necesario acometer esta reforma.

Causa también extrañeza que el vicepresidente de Tussam, obviando su pasado, insinúe incluso que parte de la responsabilidad de la pésima situación económica de la compañía de transportes sea, precisamente, de los trabajadores y de su curiosa afición de mejorar sus condiciones laborales.

De hecho, según se desprende de la teoría de Gutiérrez, en Tussam no ha habido desde hace años política sindical, sino más bien una suerte de peligrosas bandas dedicadas a la extorsión de ejecutivos y alcaldes que, víctimas de su propia bondad, se dejaban engatusar por ambiciosos conductores armados con una convocatoria de huelga.

Pudiera parecer, después de escuchar las declaraciones de Guillermo Gutiérrez, que nadie en el Gobierno municipal ni en la dirección de Tussam se ha equivocado en estos años, salvo en el hecho de “ceder al chantaje” que, de forma inevitable, cada año protagonizan los trabajadores de la empresa. Si no fuera por su pasado, cualquiera diría que la trayectoria política del vicepresidente de Tussam se forjó en una escuela de negocios.

(Editorial original de EL MUNDO)

LOS TRABAJADORES DE TUSSAM PIDEN DISCULPAS A LOS SEVILLANOS POR LAS MOLESTIAS DERIVADAS DE LA HUELGA


La UE quiere ampliar la jornada laboral a 65 horas

El pasado 9 de mayo acudí a un debate sobre Europa y sus ampliaciones, organizado por la delegación sevillana de la revista CaféBabel. Muchos de los participantes centraron sus argumentos en la utopía del Estado supranacional que engloba a una sociedad uniforme de 500 millones de personas procedentes de 27 países diferentes, que pueden caminar juntos hacia un horizonte común y bajo los mismos valores e ideas, obviando, en primer lugar, que la UE no es Europa, y también que la Unión no es más que una alianza económica nacida con la CECA en 1951, y que esa esencia (y no otra) no se ha alterado desde entonces. De hecho, dos de los tres pilares de la UE, recogidos en el Tratado de Maastrich de 1992, son la libre circulación de mercancías y personas, junto con la unión monetaria y económica. Leer el resto de esta entrada »


Panem et circenses

Estoy viendo en la televisión -porque me lo tengo que tragar por cojones, no es porque quiera…- el penoso espectáculo que están ofreciendo los miles de sevillistas que están abarrotando la Plaza Nueva y la explanada del Sánchez Pizjuán. ¿Por qué digo que es penoso? Creedme que no es porque sean los del Sevilla. Si fueran los del Betis también lo diría. Y yo estaría aquí, en mi casa, redactando esta crítica.

Bueno, a lo que íbamos. Digo, y reitero, que me parece bochornoso el espectáculo que están dando todas esas miles de personas. Básicamente por una razón: porque tiene cojones que, con la cantidad de cosas por las que hay que salir a la calle en nuestra ciudad y en nuestro país, la gente de Sevilla sólo se reúna en masa ante las puertas del Ayuntamiento para ver cómo una panda de millonarios sin oficio ni beneficio -sí, señores, no pongan el grito en el cielo: los futbolistas no hacen méritos para cobrar lo que cobran- traen a la ciudad una copita.

Me da vergüenza mirar a la pantalla de la caja imbécil, y comprobar como un mafioso fanfarrón sale al balcón de la Casa Consistorial, y al decir “Ah”, miles de personas lo aclaman con un estruendoso “¡¡Eeeeeh!!” tras otro, cegadas por no sé qué tipo de éxtasis. Los contemplo inquieto, y sólo veo en ellos una furia y un ansia irracional, ilógica e inexplicable. Como si de un momento a otro fueran a postrarse a los pies del dueño de una franquicia que mueve millones de euros. Pero también mueve millones de sueños, de ilusiones, de vidas humanas entregadas a una causa inútil, estúpida y estéril como es el fútbol.

Allí están todos, coreando cada palabra de sus ídolos, sin darse cuenta de que aquellos a los que elevan a los altares no son más que personas de carne y hueso que no han hecho nada importante por cambiar el mundo. Mientras, la gente se muere de hambre en todos los rincones del mundo. Las guerras siguen destrozando familias y países. La corrupción, los chanchullos y los parásitos de la sociedad le chupan la vida al mundo y nos ahogan, pero la gente no es capaz de hacer otra cosa que entregarse a la locura generalizada, en masa, como borregos que dicen “¡¡Baaaaa!!” cuando el perro pastor que los controla abre las fauces.

La vivienda está por las nubes, los contratos dan asco, se privatiza la enseñanza pública, se ejerce la represión sistemática, se cierran las fábricas y se las llevan a Rumanía y Polonia. Un puñado de políticos, empresarios y otros miembros de la familia Cantimpalo juegan con el futuro de todos nosotros. Y si a alguien con un dedo y medio de frente se le ocurre alzar la voz contra tanta injusticia, la gente secunda la moción con un bostezo y un “bah” al unísono desde los sofás de sus casas, cual vulgares burgueses de medio pelo que creen estar intelectual y categóricamente por encima de las masas obreras ateas y revolucionarias.

Ya lo decía Juan Carlos Gil: es denigrante para una persona con un mínimo de decencia y sentido común el compartir la existencia con miles de personas nativos y residentes de una ciudad que no se manifiesta por un piso, ni por un trabajo, ni por una enseñanza de calidad, ni para pedir explicaciones por los abusos de los que nos malgobiernan. Nada de eso. Sólo salen a la calle en masa, como borregos en un redil llamado Plaza Nueva o Charco de la Pava para celebrar la consecución de una copita por parte de esos ídolos de papel que corren tras una pelotita, o para ahogar el mínimo grado de razón y sentido de la responsabilidad que aún pueda quedar en sus mentes con litros y litros de elemento etílico.

La historia de la humanidad es la historia del continuo fracaso. El hombre no es sólo el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra -y se da la vuelta pa darle una patá-, sino que es también el único que progresa y avanza a base de carajazos. Se da un piñote gordo, y rueda un poco por el suelo. Y es por eso por lo que avanza. Mas creen muchos que el hombre actual es muy distinto al de hace mil años, o al de hace dos mil. Se equivocan.

Hace mil años, las masas campesinas estaban controlada, antes que política, económica o socialmente, en el aspecto ideológico. Les atemorizaban con un mensaje religioso y moral absurdo, totalmente deformado, que nada tenía que ver con lo que predicó Nuestro Padre. Tal y como ahora, unas élites dominaban a la masa alienada, que respondía sin rechistar, bien por temor, bien por ignorancia, bien por intereses.

Y del mismo modo, hace dos mil años, los césares romanos se sacaron de la chistera una fórmula perfecta para mantener a raya las aspiraciones del pueblo. Para controlarlo. Para que estuviera quietecito en el redil. Juvenal resumió dicha táctica en la tan acertadísima como breve cita “Panem et circenses”. Pan y circo. Da al pueblo algo que masticar mientras mantienes su mente ocupada con espectáculos baratos, y lejos de toda idea y pensamiento racional.

Hoy en día, el circo se ha convertido en partidos de fútbol, en salsas rosas y en demás basura carente de un mínimo de sentido inteligente, y el pan ha dejado paso a caciques, legendarios, ballantines, juanitos caminantes -johnnies walkers- y tripis, porros y rayas, con los que se termina de cegar un intelecto ya de por sí aletargado.

Juvenal aún vive.


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